Abuelos, divino tesoro.

Nos gustaría describiros lo que hemos vivido esta tarde.
A veces no nos damos cuenta de la gran labor que desempeñan los abuelos…
Se trata de un abuelo que cada semana acompaña a su nieto a clase de música, dos días a la semana.
Pero la vida es así, y a veces le va robando la memoria a algunas personas.
Tras venir una vez, irse al decirle que hoy no era el día, y volver a la media hora acompañado del padre del niño, la situación empezaba ya a preocuparnos a todos.
La cara de angustia al decirle que hoy su nieto no estaba aquí, nos ha desencajado a quienes estábamos delante. Llegando a creer que el niño podría haberse perdido por su culpa…
Después de todo solo quedó en un malentendido, que culminó con el abrazo de padre e hijo.

Esta pequeña historia seguro os ha removido aunque sea un poquito, pero sea como sea, no dejéis de darle las gracias a los abuelos cada día.

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