Al llegar las vacaciones

Tomado del muro de Facebook de María Teresa Ramos Benayas.

Va terminando un curso más en el que hemos hecho música juntos. Llega el momento de descansar un poco para que tanto vosotros como nosotros afrontemos con energía los nuevos retos y proyectos del curso que viene. ¡Pasad unas estupendas vacaciones, descansad y no olvidéis tocar un poquito!

Pero hoy quería, además, hablaros un poco de mi.

Soy María. María la directora de la escuela. María la pianista. María la profesora. Como sabéis, un accidente me ha impedido seguir con regularidad mi calendario normal de clases durante este curso. ¡No penséis que he estado inactiva! Coordinar el equipo Musicay conlleva una cantidad de trabajo invisible del que puede que no seáis conscientes. Nuestra Escuela necesita elaborar horarios, asignar aulas, facturar, comprar y sustituir equipamientos, buscar profesores suplentes cuando los habituales no pueden hacerse cargo de sus clases… Gestionar los tres colegios que llevamos requiere contactos con sus directivas, con los padres… Llevar la Escuela Municipal de Música de Villares conlleva contactos con varios estratos del Ayuntamiento. Producir los musicales lleva un proceso que pasa desde conseguir que nos dejen un teatro a contratar técnicos de sonido, por no hablar de la compra de elementos de escena y otros gastos.
Procuro realizar todas estas tareas lo mejor que sé, a costa, a veces, de mi propia proyección personal y musical.

Dos son los extremos entre los que den moverme para realizar todo esto. Por un lado, procuro que mis profesores puedan dar lo mejor de sí mismos con la máxima libertad: nunca les ha faltado mi apoyo, los materiales que han podido necesitar ni, si lo han precisado, mi consejo. Por otro, necesito que se atengan a unos mínimos, tanto profesionales como en sintonía con el espíritu de escuela familiar que es Musicay. Ejerzo un papel de mediadora que es en definitiva el que consigue que seamos más que la suma de nuestras partes. Y esto es necesario, no sólo para que sea la Escuela que yo quiero, sino para que haya continuidad. He sabido de algunas inquietudes ante la noticia de que algunos de nuestros profesores más antiguos pasan el próximo curso a plantearse proyectos profesionales nuevos —les deseo en ello la mejor de las suertes—. Tranquilizaos. Parte de mi papel es que quiénes los sustituyan, teniendo su propia personalidad y sus propias ideas, se atengan sin embargo a un ideario que es el que hace que tengamos personalidad e identidad propias.

Llegan las vacaciones y voy ya forjando ideas para el curso próximo —como vengo haciéndolo ya desde hace algunos meses—. Consolidar lo que este ha tenido de bueno, mejorar lo que necesite mejora, algunos proyectos nuevos… Y todo esto por no hablar de mis propios propósitos personales en lo musical.

Entre todas estas responsabilidades, quiero daros a todos las gracias. En primer lugar a los alumnos, que sois quienes dais sentido a todo. A los padres, que tanto interés mostráis en dar oportunidades a vuestros hijos. A los profesores, cuya labor es, por supuesto, imprescindible. A la insustituible Marina, cómo no. Si alguna vez hemos tenido una diferencia que no haya resuelto de la mejor forma posible, debéis pensar que necesito encontrar alternativas que sean aceptables para todas las partes implicadas. En todo caso, si algo de lo que haya hecho requiere disculpas, aquí mismo las pido. Y si alguna he necesitado que me pidan, por pedida la doy.

Una vez más os doy las gracias a todos. Y una vez más os deseo unas muy felices vacaciones.

María Teresa

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