Algunos proyectos pedagógicos de Enrique Blanco

El Viaje del juglar.

Una de las piezas del “Firilirundero”

El proyecto “Firilirundero” consiste en la producción de un espectáculo musical pedagógico para niños interpretado en forma importante también por niños. Para que ello resulte posible sin un importante esfuerzo por parte de los jóvenes intérpretes, la composición de la obra sería modular, es decir, contaríamos con:
Un grupo escaso de músicos profesionales, director incluido, que llevarían el peso de la obra. No se propone en este documento una plantilla concreta puesto que dependerá de los profesores de Conservatorio (ver más adelante) que se presenten voluntarios. Sin embargo, como comentarios generales puede anticiparse que:
Sería importante que el grupo no fuera muy amplio. Un grupo nutrido de músicos profesionales, si bien es altamente deseable en cualquier otro caso, en el que nos ocupa conduciría a restar protagonismo a los jóvenes intérpretes. En el caso de que los voluntarios fueran excesivos se tomará como criterio para la selección de los intérpretes el que haya máxima variedad de instrumentos. Se estima que cuatro intérpretes serían el mínimo, con un máximo establecido arbitrariamente en diez. Si fuera necesario otro criterio, se emplearía el hacer la obra lo más fácilmente posible representable en otros conservatorios.
Sería muy deseable que entre los instrumentos participantes hubiera percusión y piano.
Varios grupos pequeños de jóvenes instrumentistas y alumnos de Lenguaje Musical del Conservatorio, que, a lo largo de un curso irían montado pequeñas obras instrumentales, recitados rítmicos, pequeñas piezas cantadas (máximo dos voces, para permitir gran facilidad de ejecución), que tendrían la capacidad modular de superponerse con lo que el grupo profesional toque o con otros jóvenes instrumentistas. De este modo, con un esfuerzo no excesivo puede lograrse una obra de entidad musical suficiente y digna.
Un pequeño elenco dramático. Un personaje básico sería el Firilirundero, que necesita ser un personaje con conocimientos musicales suficientes para hacer recitados rítmicos. Un profesor del Conservatorio con capacidades histriónicas y ganas de divertirse sería óptimo. El Firilirundero a lo largo de la obra será interpelado varias veces. Podría ser por parte de los recitados rítmicos de los alumnos de Lenguaje Musical o, si se dispone de más voluntarios, por parte de otros personajes. El Firilirundero, según se ha dicho, es personaje básico. De ser posible contar con más elenco dramático, podría extenderse

Tahonas Viejas, Enrique Blanco

 

Sobre las obras para niños: hace algún tiempo tuve el placer de estudiar la “Opus Number Zoo” de Luciano Berio. Me llamó mucho la atención un blog de un trompista, que declaraba odiar la música contemporánea, sorprendiéndose del muy buen funcionamiento de la obra ante los infantes. Recuerdo también, en otra ocasión, dando una conferencia sobre música contemporánea en Talavera que una madre no tuvo más remedio que acudir con su hijo, de unos cinco años. El chaval, lógicamente, se aburría hasta el momento que puse la “Stripsody”, de Kathy Berberian: ¡Había que ver los saltos que daba! Los niños son más abiertos y flexibles que nosotros.

Respecto a la obra, pertenece a un ciclo que inauguré con “Alyaiadan” (ya la subiré) , donde tuve la ocurrencia de pensar que por qué no podía haber géneros en música, tal como en literatura existen, por ejemplo, la ciencia ficción, la novela policiaca…

Notaréis que no he escrito un cuento, sino sólo escenas: me parece mucho más evocador. Además no descarto volver a este mundo y glosar la belleza de Dulcamara, o hacer retratos de los héroes (estuve seriamente tentado, pero la obra ya se alargaba demasiado).

Variaciones Twinkle, Enrique Blanco

 

Ésta es una de mis piezas pedagógicas más antiguas. Una amiga, Isabel Berenguer, flautista, trabajaba en una academia donde la gente de cuerda estudiaba según el método Suzuki, donde el tema de estas variaciones se emplea de forma reiteradísima. Sus alumnos también querían tocarlo, así que me pidió que se lo armonizara —¡Pero que sea TONAL!, insistía— para cuarteto de flautas, y así lo hice. Posteriormente, otros flautistas me pidieron que le añadiera un piano opcional, y así lo hice. Posteriormente me pidieron que lo versionara para clarinetes, y así lo hice. ¡No se puede decir que sea un compositor esquivo!

Sobre la obra

Es de un carácter netamente pedagógico. Admite ser tocada en su integridad, sólo algunos de sus movimientos, cambios de tempo (muchas gente prefiere subir bastante el tempo del casi tango), con piano, sin piano, etc… En razón de ello, con harto dolor de mi musicalidad apenas aparecen matices, ligaduras… Ya los aportará el intérprete. Hoy por hoy, cuando ya he escrito bastante música pedagógica, que ya irá apareciendo por aquí, hubiera hecho música más compleja, pero con cada instrumento mucho más simple.

Sobre el tema

Ah! vous dirai-je, Maman, más pronunciable para mí en su forma inglesa Twinkle, twinkle, little star, y un poco ridículo en su versión española Campanitas del lugar, es un tema falsamente atribuido a Mozart —que lo que sí hizo fue hacer variaciones sobre él—. En realidad es una canción popular francesa. Es un tema muy apto para las variaciones —¡aún recuerdo cuantas quedaron en el tintero, por la necesidad de que fueran tonales!—, y lo recomiendo a todo el que quiera empezar a probar su mano ante este género. Sólo añado lo que tantas veces cuento a mis alumnos: antes de entrar en faena, hay que mirar lo que el tema lleva dentro.

Sobre la partitura

Aquí la tenéis. Quede, en todo caso, claro, que admito cualquier versión con cualesquiera instrumentos si ha de servir para que los alumnos aprendan. Recientemente se está tocando con cuatro teclados electrónicos.

Quodlibet y Preludio Coral navideños

 

Alphonsi Iussu Cantio et Reliqua Canonica Arte Resoluta

Dos muestras de las cinco de mi respuesta al gentil desafío Contrapuntístico que en su momento me lanzó Alfonso Sebastián Alegre. Me autocito: “Otros años ha habido amigos que me han reñido por subir mi felicitación navideña muy cerca de las fechas señaladas, de forma que no pudieron usarla para sus propias felicitaciones. De ahí que esta vez lo suba tan temprano. La idea de usar “Ya viene la vieja” parte de Alfonso Sebastián Alegre, y, como veis, mi tratamiento ha consistido en formular algunos tratamientos contrapuntísticos del villancico. Será por los años que llevo usando cacharrería electrónica, pero cada vez aguanto menos el MIDI. Quizá por ello el Quodlibet ha quedado algo alicortado, y eso que tenía gran reserva de villancicos contrapunteables posibles: los timbres que me hubiese visto forzado a usar para destacar voces no me gustaban. Han quedado también en el tintero muchos otros tratamientos contrapuntísticos que hubieran dado lugar a otras piezas: quizá para el próximo año.”

 

Invención a la manera de C. P. E. Bach

Dentro de lo que no dejan de ser ejercicios de estilo, a este le tengo un cariño especial. En primer lugar, por ser invención. A menudo, en malos momentos de mi vida o periodos de confusión, pongo orden en medio del caos realizando este tipo de obras. En segundo lugar, por el estilo.El sujeto es de un antiguo, antiquísimo, alumno (las dos semifusas entre paréntesis las añadí yo: las insidias de la secta del compás a nadie perdonan). Como su carácter musical, tal cual se manifestaba en sus ejercicios, me recordaba en cierta medida al de Carl Philip Bach, inventé un trasmundo musical en que éste último hubiera realizado invenciones —no es disparatado: léanse con atención las sonatas prusianas—. La relación estilística no pretende ser perfecta: se trata más bien de la impulsividad de los gestos. A ver si os divierte.